Agradezco inmensamente que hayan
reconocido mis derechos como madre de un bebé amamantado (los cuales lamentablemente
cada vez son menos). Con ese permiso de lactancia podía llegar más temprano a
casa a alimentar a mi bebé, a cuidarlo y criarlo.
En nuestro país, además de contar con
la Ley Orgánica del Trabajo, los
Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT); tenemos también la LEY DE PROMOCION, PROTECCIÓN Y APOYO A LA
LACTANCIA MATERNA publicada en gaceta hace ya 8 años (2007). A pesar de
existir estas leyes que nos amparan a las madres que amamantamos, muchos patronos
hacen caso omiso a ellas y violan los derechos que hemos adquirido en esta
revolución amorosa, que pone en primer plano los derechos de los niños de
nuestra patria.
Es por ello que agradezco su buena
disposición a respetarnos a mi bebé y a mi persona esos derechos; comprendiendo
que una madre que trabaja feliz y tranquila, en consecuencia rendirá más y hará
las cosas con amor en retribución a las facilidades concedidas.
En este tiempo de permiso por lactancia
no he dejado de trabajar, al contrario, me he sentido más comprometida con las
labores por hacer debido a los beneficios que me estaban siendo otorgados. En
ocasiones, trabajaba desde la casa para cumplir a tiempo con las
responsabilidades asignadas. Con esto quiero decir que hay casos en los que un permiso trae como consecuencia mejores
resultados laborales, todo depende de la moral de quien lo toma.
Mi bebé cumplió los dos añitos de vida
el pasado lunes cuatro de abril, por esto ya me encuentro cumpliendo mi jornada
laboral completa; aun así, me esforzaré por seguir alimentando a mi bebé con
leche materna adicional a la alimentación complementaria, pues estoy segura que
de esta manera seguiré dándole los nutrientes que tanto necesita, además que
así ambos podemos seguir teniendo esta conexión mágica que brinda el amamantar.
Si en el mundo, más cantidad de madres amamantaran a sus
hijos a libre demanda, seríamos una sociedad distinta y repartiríamos más amor
a nuestros vecinos, familiares y conciudadanos. Existiría más amor y menos
violencia en las calles.
Mi bebé y yo estaremos siempre
agradecidos con la Revolución Bolivariana y con ustedes.
