Señoras y señores, les informo que una madre que parió pocos días antes y que carga con su bebé sin niñera, está enteramente dedicada a su bebé, descuida su propio cuerpo, hasta su propio alimento, descuida su recreación necesaria, descuida su orden, descuida la plancha, el coleto y la escoba, descuida su higiene, descuida a su pareja, descuida a su familia, lo descuida todo por encargarse plenamente de ese nuevo integrante que llegó al hogar y que germinó dentro de ella por 9 lunas, 9 meses.
Durante esos días, luego de parir, la madre siente que el tiempo no le rinde. Tiene tantas cosas que hacer y se encarga de tantas tareas que a las ocho de la noche ya se encuentra completamente agotada, que solo piensa en acostarse a descansar antes de que el bebé se despierte de nuevo.
Recuerdo que siempre me quedaba dormida amamantando en la noche a mi segundo bebé. Hacíamos colecho y se despertaba al menos dos veces en las noches para tomar pecho, era agotador. Aparte de esto, estaba siempre en la cama entre mi esposo y yo para que no se cayera al piso. El corral estaba siendo usado de closet, pues en lo que acostaba allí al bebé, al minuto y medio se levantaba llorando y despertaba al hermano y a todos.
Justo ahora con mi bebé de más de 2 años, que ya camina y dejó los pañales, tengo 2 semanas sin poder arreglarme las uñas. ¿Creen que es sencillamente porque no quiero? Pues no, no me las he podido arreglar ya que para eso tengo que escaparme de los niños por lo menos hora y media y que luego de ese tiempo no tenga pensado hacer algo que me arruine la pintura. Eso es mucho más complicado de lo que parece.
Sería otra cosa si entre las mismas mujeres nos apoyáramos con algunas tareas, e incluso que los papás o los hombres en general, también nos apoyaran con las actividades. Que los papis de la casa se encarguen más de la comida, del orden, del fregadero y del mercado. Que las abuelas cuiden más a los bebés mientras mamá pueda asearse y darse una ducha sin apuro. Que los tíos y las tías traigan a la casa un arroz chino casero, una frutica o un arroz con leche. O que ayuden también a la abuela con el cuidado del bebé mientras mamá se ocupa un poquito de ella.
Que las tías, abuelas y amigas no se encarguen de criticar lo que hace mamá y lo que dejó de hacer papá y que demuestren con hechos que ellas sí comprenden lo que mamá necesita y ofrecen realmente su ayuda.
Ojalá todos los papis entendieran que mami necesita espacio, necesita tiempo para recomponer su cuerpo, que mami necesita tiempo para procesar todo lo que ha pasado y que todo estará bien con el trabajo en conjunto. Que mami necesita recuperar todas las fuerzas que entrega a su bebé en el día. Que mami necesita recuperar la confianza en sí misma aun cuando piensa que acaba de perder toda su sensualidad.
Ojalá todas las mujeres tuvieran mayor afinidad con esas madres que recién acaban de hacer llegar a su hogar un nuevo integrante, y no que por el contrario, intenten seducir a ese esposo que se encuentra haciendo su esfuerzo por entender a esa mujer que se convirtió en madre.
Ojalá existiera más feminismo y más sororidad en la humanidad, pero eso es tema de otro post; por ahora lo dejaré así.