A la gente le
encanta aparentar ser feliz, aun cuando atraviesa por un gran problema
económico o sentimental.
Hay quienes con su
gran cara de tabla, son capaces de saludar de manera cordial y entusiasta, a
quien apenas al voltear le mete la estocada para hundirlo, porque sencillamente
no soporta sus victorias o las quiere para él o ella.
También hay esos que
saben de un gran engaño o daño que otra persona te está haciendo o te hizo, y
en lugar de sentarse contigo para informarte, apoyarte y darte su
recomendación, prefiere ocultarlo, ser cómplice y que a la larga el dolor para ti
sea mayor.
Hay quienes no
soportan tu personalidad y aun así te tratan como su mejor amiga, pero se la
pasan hablando mal de ti hasta con el panadero.
En mi opinión, todos
estos puntos no hacen demasiado daño si son casos extraordinarios; pero se
hacen muy nocivos cuando se vuelven rutinarios y es el común de las personas.
A mí me cuesta hacer
el papel de hipócrita. Si la personalidad de alguien no me termina de convencer
(porque no todos nos tenemos que agradar), simplemente saludo por cordialidad y
ya; no ando por ahí hablando mal de esa persona ni mucho menos intimando con
ella aparentando algo que no es.
Si considero a
alguien amiga o amigo, soy capaz de decirle la peor de las noticias, con tal de
no ser parte luego de una trama o ser cómplice de algo sin yo quererlo.
Soy de las que prefiere alejarse de una persona cuando ésta comienza a cambiar su actitud y se vuelve tóxica.
Ojalá en el mundo no
existiera tanta gente falsa e hipócrita. Ojalá se extinguieran los que no
pierden tiempo para engañarte así sea vendiéndote productos con precios exageradamente
elevados, o esos que te cobran comisiones que no deben existir.
Ojalá no existieran
esos que te engañan con sentimientos falsos, con tal de tenerte al lado para
tener prestigio o para obtener tu riqueza o tus ideas.
Ojalá la gente fuera
más sincera y te dijera a la cara tus errores pero acompañados de soluciones y
recomendaciones que no cambiaran tu personalidad.
Ojalá los humanos
fueran más humanos y menos destructores de su propia raza. Todo es un círculo
vicioso, esos que destruyen no se dan cuenta que hoy son los que engañan, pero
mañana o en tan solo unos minutos, pueden ser ellos los engañados y esto puede
costarles la vida.
