viernes, 18 de julio de 2025

Importancia de la Gestión de la Fatiga en la Aeronáutica Civil


Aun cuando la aviación en general, es el medio de transporte más seguro en el mundo, las aeronaves son manejadas por el ser humano y éste suele cometer errores, más cuando se encuentra fatigado.

Es por ello que en el SMS de los proveedores de servicio, se deben aplicar diferentes métodos para detectar cualquier desviación que pueda generar accidentes o incidentes para así minimizarlos. En aviación, la gestión de la fatiga nace para salvar la vida humana y realizar las operaciones de manera segura.
 
Según el documento 9966 de la OACI, la fatiga se define como: Estado fisiológico que se caracteriza por una reducción de la capacidad de desempeño mental o físico debido a la falta de sueño o a períodos prolongados de vigilia, fase circadiana, y/o carga de trabajo y que puede menoscabar el estado de alerta de una persona y su capacidad para desempeñar sus funciones relacionadas con la seguridad operacional. Por tanto, la fatiga se considera un peligro latente en la industria aeronáutica y se deben gestionar los riesgos asociados. 

La presencia de la fatiga no se trata simplemente de falta de sueño, sino de un deterioro de las habilidades, la baja capacidad de reacción, la toma incorrecta de decisiones y la percepción equivocada. 

Hay numerosos factores que pueden generar fatiga en el personal, entre ellos la
presencia de infecciones, depresión, uso de medicamentos, trastornos del sueño,
nutrición inadecuada, carga de trabajo, tiempo de sueño, entre otros. Por esto, en la mayoría de los casos, para detectar la fatiga se realizan entrevistas o sostienen
comunicación con el personal para evaluar detalladamente sus respuestas. 

El uso de horarios nocturnos para ejecutar los vuelos, así como los vuelos de larga
duración y los cambios de zona horaria, son situaciones de alto riesgo a presentarse fatiga en la tripulación. 

La importancia de la gestión de la fatiga radica en su impacto directo sobre la seguridad operacional. Un piloto, un controlador de tráfico aéreo o un técnico de mantenimiento fatigado, es un riesgo latente. La fatiga disminuye la agudeza mental necesaria para responder a situaciones inesperadas y repentinas, aumenta el tiempo de reacción, reduce la capacidad de recordar información y deteriora la coordinación motora. En un entorno donde cada segundo cuenta y cada decisión puede tener repercusiones graves, la fatiga compromete la cadena de seguridad y eleva exponencialmente la probabilidad de errores humanos. 

En conclusión, la gestión de la fatiga en el sector aeronáutico es de vital importancia para reducir la ocurrencia de eventos. En este estudio se abarca desde la comprensión de la fisiología del ser humano hasta la implementación de estrategias y procedimientos dentro del marco de metodologías reactivas, proactivas y predictivas.  

La recopilación de diferentes datos reales, precisos y oportunos, es necesaria para lograr el éxito de la gestión de la fatiga. La identificación de peligros asociados a la fatiga a través de enfoques basados en la evidencia, la experiencia operacional, la evaluación de riesgos y el monitoreo continuo, es fundamental para construir un sistema de seguridad operacional aeronáutico maduro y robusto. 

Al invertir tiempo y recursos en la gestión de la fatiga, la industria aeronáutica no solo cumple con las regulaciones nacionales e internacionales, sino que fortalece su compromiso con la seguridad operacional, protegiendo así a sus tripulaciones, técnicos, pasajeros y personal en general.

lunes, 30 de junio de 2025

29 años de amor y lealtad

7 horas se dice rápido, pero si hablamos de esperar parada o sentada, es bastante tiempo. 29 años no parece tanto, pero si hablamos de amor y lealtad hacia alguien, es muchísimo tiempo, es media vida.

Ese es el tiempo que llevo adorando su forma de ser, su forma de pensar, amando su sonrisa, cantando sus canciones que siempre me suben el ánimo o me aclaran las cosas de la vida. Desde Yo Sin Ti hasta Miopía, que a partir de ahora será una canción muy especial para mí 💖

Siempre habían quienes rapidito se metían con nuestra manera de amar a esos chamos, decían que era superficial nuestro sentimiento, que era por una cara bonita, que era por una moda. Pero cualquiera que haya estado el sábado en el monumental, pudo darse cuenta que en la gran mayoría de nosotras (por no decir todas), este sentimiento es real.

Es real cada lágrima que besa una sonrisa, como dice la canción. Es real la pasión que sentimos, es real que esperamos su atención y su mirada, ¿para qué? ¡Nada! Solo para sentirnos más cerca de ellos y que aunque sea una más de la multitud, sepa que estoy allí, gozando, amando y sintiendo.

Hoy la letra Una Fan Enamorada tiene más vigencia que nunca, cuando la leo o canto frase por frase me digo: ¡¡wowww!! ¿cómo es posible que hayan pasado 29 años y esas frases sigan llegando directo al corazón?

Podrá ser tonto para algunos, pero para mí, tener esa interacción directa con Floren, ha sido el shot de vodka que necesito luego de esa reunión interminable de 4 horas. Es ese corrientazo que necesito para poder prender los motores y seguir el camino. Es la brisa fresquita que siento cuando camino a la orilla de nuestro mar Caribe. ¡Y por eso te agradezco tanto! Porque me recargas el día que me siento más agotada, me recargas la vida.

¡Gracias muchachos! Por siempre estar ahí en nuestros corazones, por siempre pensar en nosotras, por entrar al concierto de la mano de sus más fieles cuidadoras, por subirnos a la tarima o bajarse ustedes buscando ese contacto.

Gracias Floren, por ser como eres 💖 Gracias por estar en mi vida (aunque sea de a raticos y virtual).
¡Los amo!

Más allá que Una Fan Enamorada 💫🚀

sábado, 3 de abril de 2021

Mis 04/04 llenos de luz y colores


Hoy se cumple un año más desde el primer día que los conocí. Ya son 7 años desde que por primera vez me convertí en madre. Y 4 años desde que comencé con esta aventura por partida doble. Son tan perfectos en mi vida que hasta decidieron nacer el mismo día para no tener que enredarme con las fechas.

Llegaron para poner un poco de desorden a mi vida. Un 04/04 que desde 2014 es especial para mí. Un 04/04 lleno de magia, esperanza y muchísimo amor. Dos partos maravillosos, llenos de música silenciosa, de ritmos armoniosos que me hacían bailar al son más perfecto. Dos partos llenos del profundo amor de mi esposo que siempre me acompañó y me dio la fuerza y confianza que necesitaba. Dos bebés que desde el primer segundo que los vi, fueron perfectos y hermosos para mí.

Ustedes me han permitido comprender qué es eso de ser una mujer empoderada. Me han permitido conocer esa maravilla que llaman sangre blanca, conocidos por otros como leche materna, el milagroso alimento que los hizo crecer y tener la fuerza y amor que hoy tienen.

Me han hecho ser defensora y protectora de la lactancia materna y del maravilloso parto respetado que sí existe, porque aun cuando vivamos en un mundo tan violento, siempre podemos conseguir a las personas adecuadas que nos hagan cumplir nuestros sueños.

Ustedes me han hecho poner atención a los pequeños detalles, me han enseñado a ser más paciente de lo que ya era, me han enseñado que hay amores que trascienden todo, que van por encima de la tristeza más grande que puedas sentir, de la desilusión que te dejan tantas injusticias, del desaliento de cada noche por el trabajo infravalorado.

Ustedes me han enseñado que tienen el don de curar las heridas más profundas. Que aunque no comprenden ciertas cosas, son capaces de darme una caricia perfecta en el momento que más lo necesito. Me han enseñado a valorar las cosas más sencillas, a decir te amo cada día, a abrazar con ternura y desde el sentimiento más puro y verdadero.

Ustedes me han llenado la vida de luz y de muchos colores, en los momentos más difíciles están ahí para recordarme que la vida es sólo un ratico y que soy muy afortunada de tenerlos. Me siento muy orgullosa de todo lo que hemos aprendido juntos y de lo que hemos logrado.

Nunca olvidaré este día, mis 04/04 perfectos y llenos de magia, dos partos preciosos y llenos de luz, colores y amor.

Los amo hasta el infinito.

jueves, 21 de mayo de 2020

Parto Respetado y Humanizado


Semana Mundial del Parto Respetado 2020
"Mi decisión debe ser respetada"

En la foto estamos en la habitación de la clínica, 2 o 3 horas antes de parir a mi segundo bebé. Acompañada y apoyada por mi esposo, mi compañero de vida, el papá de ese bebé que estaba queriendo salir de mi vientre.

Mi doctor sacó esa foto con su teléfono (yo ni me enteré), estaba sentado en un rincón de la habitación observando silencioso y esperando mi señal. Esta fue la pose que luego mi doctor me recomendó para expulsar a mi bebé, la cual dio muy buenos resultados. Casi todas las contracciones las pasaba en esta posición. El cuerpo sabe bien lo que hace, sólo es cuestión de escucharlo con atención. Él se dio cuenta de esto y por eso me lo sugirió.

Pero todavía hay muchas personas que se preguntan: ¿Cómo es un Parto Respetado y Humanizado?

Pues les cuento que la mujer que goza de un parto respetado, se viste como quiere y siente en ese momento, no están mareándola con que debe colocarse la bata y quitarse absolutamente todo lo demás (incluyendo zarcillos, anillos o cadenitas que también necesita que la acompañen en momentos como ese).

En un parto respetado escuchas tu música, esa que te relaja y te hace sentir feliz. En un parto respetado estás con tu pareja todo el tiempo que necesites para que te sostenga la mano, te abrace, te masajee o simplemente te dé las fuerzas que necesitas para seguir. Te diga las palabras que necesitas oír. Te transmita esa energía positiva, tranquilidad, paz y amor que solo él sabe darte. Porque él, desde el día 1 de la concepción, ha sido parte de esto junto contigo.

En un parto respetado tu obstetra no te anda haciendo mil tactos para ver si "ya estás lista" sino que sólo te observa y espera tu señal, pero está ahí contigo, dándote la confianza y fuerza en ti misma, esa que necesitas para conocerte y saber lo que tienes que hacer. Sin el reloj en la mano, sin presionarte porque tiene otra cesárea o quiere irse a dormir.

En un parto respetado te acomodas como quieras, te montas en la cama, te arrodillas en el mueble, caminas, bailas, cantas, te mueves a tu ritmo y no al de la clínica o médico.

En un parto respetado no te interrumpen tanto para ponerte una vía o molestarte con preguntas incómodas innecesarias. En un parto respetado sacas las fotos y videos que quieras y cuando quieras, para guardar para siempre ese hermoso y valioso momento.

En un parto respetado tienes la oportunidad de conectarte plenamente con ese mágico y único momento que vives con tu bebé que está a punto de salir. Ese momento es el mejor de todos los que vivirás con tu bebé y debe estar acompañado de hermosos recuerdos.

En un parto respetado nadie te está diciendo que no podrás parir, que no tienes las fuerzas suficientes o que tu cuerpo no tiene las condiciones para un parto, en un parto respetado eres la dueña del momento y todos bailan al ritmo que tu pongas, porque sin la voluntad y las fuerzas de la mujer que está por dar a luz, no se puede tener un parto hermoso y exitoso.

Todos estos detalles los tuvimos en mis dos partos y créanme que han sido las dos mejores decisiones de mi vida.

Por eso mi esposo y yo decidimos tener partos respetados y buscamos con lupa a mi doctor. No pudo ser mejor, no pudo ser más humano.

Brindo por muchos más partos respetados como este y porque se multipliquen los médicos más humanos y amorosos.

sábado, 4 de abril de 2020

Un día como hoy


Un día como hoy hace 6 años, me dio por barrer el cuarto a las 11 de la noche, sin entender mucho lo que pasaba. Luego nos dimos cuenta que lo hacía para liberar los nervios que tenía. Comencé a bailar, así como cuando tus pies comienzan a moverse sin tu permiso al oír una canción que te gusta.

Llevaba la cuenta de cuántos minutos transcurrían entre una canción y otra. Las canciones eran armoniosas y relajantes, al inicio no sabía seguir muy bien el ritmo, pero hacia mi mejor intento.

La maleta estaba preparada una semana atrás, con una lista que hicimos con las cosas que necesitaríamos para dos o tres días. Era nuestra primera vez y temíamos no haber anotado algo importante, pero seguimos.

Nos enteramos entonces que esta vez sí estaba queriendo salir de mi barriga mi Thiago luego de 37 semanas de espera. Luego de acostumbrarme y enamorarme de todos sus movimientos dentro de mí, luego de entender sus señales a la perfección, luego de un largo pero hermoso y enriquecedor curso de prenatal con nuestro obstetra y otras parejas, luego de un par de cursos de lactancia materna y compartir con las "Talibanas de la Leche" como les decía mi obstetra, luego de tener preparada la carta aval para ir a la clínica que seleccionamos junto con el doctor, estaba queriendo salir de mi barriga a quien tanto esperamos. Llegó el día. 04/04/2014. Una fecha hermosa.

Las contracciones comenzaron irregulares a las 3 de la tarde del día 3, a las 11 de la noche ya eran muy regulares y armoniosas, cada 3 o 4 minutos. Fuimos a la clínica, dónde sólo mostramos la carta aval emitida tres días antes y de inmediato nos pasaron al cuarto sin más, "mañana hacemos el trámite administrativo" nos dijeron, no supe lo maravilloso que fue eso hasta tres años después. Llamamos al doctor y al oír mi voz me dijo: "Tranquila, todavía te falta" y llegó a la clínica a las 3 de la madrugada. Estaba todo en paz y tranquilidad. Entró a la habitación, hizo su único chequeo físico de cómo iba el proceso de parto y se sentó en una esquina a observar sin que sintiéramos su presencia.

Ese momento fue entre mágico, hermoso, lleno de ansiedad, un poco de desespero, alegría, mucha emoción. Mucho amor. Escuchábamos música mientras recibía los masajes, cariños y apoyo de mi esposo.

A las 7 am parí a Thiago, en la cama de la habitación, de cuclillas, con el Dr. de un lado y mi esposo del otro. Los dos dándome fuerzas. Luego de ya sentir que no podía seguir, que no tendría la capacidad de parir, luego de decirle al doctor que me hiciera cesárea, parí, a tan sólo pujar una vez más. Un hermoso bebé que iluminó nuestros rostros y la habitación completa. De inmediato el Dr. lo acostó sobre mi pecho y sentí toda la serenidad, paz y felicidad que alguien puede sentir en la vida. Una belleza total. Papá presenció todo el parto y tuvo la dicha de cortar el cordón umbilical. No habían enfermeras impertinentes diciéndome que estaba dando mal la teta o que debía darle fórmula porque no se llenaba el bebé. Fui muy feliz.

Luego, justo tres años más tarde, a las 7 am del 04/04/2017, celebrando el cumpleaños número 3 de Thiago, luego de 37 semanas con Samuel en mi panza, decide salir. No nos creíamos la historia, pero estaba ocurriendo. Comencé a sentir sus contracciones a la misma hora que su hermano nació pero tres años después.

Bailamos en la casa, terminamos de preparar las cosas, llevamos a Thiago con los abuelos y nos fuimos a la clínica. En esta clínica sí hicimos el proceso de ingreso, aquí no tuvimos la misma dicha que en la clínica anterior.  Luego de esperar un rato largo por nuestra habitación, con contracciones y ansiedad incluidas, nos dieron el acceso. Llegó un doctor residente queriendo hacer el chequeo del proceso, incluyendo el muy molesto tacto; le dije: tranquilo, mi doctor está por llegar, él me atenderá. Y por fortuna se fue.

Al rato llegó nuestro obstetra, el mismo con el que parí a Thiago, habló conmigo para sentir mi respiración, escuchó al bebé con una especie de embudo pegándolo a mi panza, lo escuchó también mi esposo. Y entonces se sentó en una esquina de la habitación a leer tranquilamente y observarme. Ni siquiera me hizo tacto. Confiaba plenamente en mi proceso y mi instinto.

Un par de horas antes de parir, llegó una obstetra amiga del doctor, ella me apoyó en el proceso como Doula y entró a la sala de parto para intentar cubrir un poco la ausencia de mi esposo en ese momento tan especial y necesario.

Rompí fuentes y pocos minutos después estaba volando. Podía oír, pero mi conciencia estaba en otro lado, en otra dimensión. La música que sonaba en mi cabeza estaba por encima de todo. De pronto me pareció escuchar a la Doula decirle a la enfermera: trae la silla de ruedas que ya está pujando. Ni me enteré, pero ya estaba pariendo, ya estaba saliendo Samuel.

Fuimos a la sala de parto, sin papá, ya a muy pocos minutos de conocer a Samuel. Me coloqué de cuclillas en la silla de parto y luego de pujar un par de veces el doctor me dijo: date la vuelta, agárrate de la silla y abrázala fuerte cuando venga la contracción. Resulta que así solía pasar mejor las contracciones en la habitación. El doctor no se equivocó, 2 minutos después, expulsé de mi vientre a Samuel.  A las 4 pm del 04/04/2017. Fue hermoso ese momento.

Salió yo estando de cuclillas casi arrodillada en la cama, de frente al respaldar de la cama. El doctor me dijo que yo misma tomara a mi bebé, y lo hice aún con su cordón conectado a mi cuerpo. Nunca olvidaré ese momento. Lo coloqué en mi pecho y minutos después lo pegué a mi teta. Estuvo pegado tomando su primera leche materna por media hora. Sin médicos ni enfermeras molestas que interrumpieran ese momento mágico. Pasó la pediatra a hacer la evaluación, pero la Doula le dijo: está tranquilo el bebé, está bien, está tomando leche de mamá; y se fue.

Mis dos niños hermosos nacieron el mismo día y no han parado de traerme felicidad y esperanza. Ha sido difícil, pero son más los momentos hermosos. Los amo más que a nada en este mundo, más que a mí misma. Soy muy pero muy afortunada de tenerlos. Mi carupanero y mi ruso. Gracias por nacer  el mismo día y ser mis compañeros de vida en estos momentos tan difíciles. No hay pandemia que me quite esta alegría de tenerlos conmigo. Los amo!

viernes, 27 de marzo de 2020

Era una tarde cualquiera

Era una tarde cualquiera. Ella aseguraba que de tan solo pensarle o estar a pocas cuadras de llegar donde él estaba, era capaz de sentir mariposas en el estómago.

Sus actos eran basados siempre en hacerlo feliz a él, no se comía la última galleta pensando que a él también le gustaría disfrutar de ese momento. Escogía comprar la galleta de chocolate sólo porque sabía que a él le gustaría más esa, que la galleta de fresa que era la que le gustaba a ella.

Ella prefería escoger la película de terror que a él le gustaba, en lugar de escoger la película romántica que moría por ver a su lado.

Estaba siempre pensando en los minutos que faltaban para volver a verlo, en estar de nuevo con él para contarle lo bueno o lo malo que le había ido en su día de trabajo. Para abrazarle y besarle como no se cansaba de hacerlo.

Al saber que en pocos minutos se quedarían solos en el mismo cuarto, ella comenzaba a sudar y temblar de emoción y ansiedad, pues en breve compartiría de la intimidad con él como nunca lo había sentido con nadie. En esos momentos con él, siempre ella estaba por encima de todo. Él se aseguraba de hacerla sentir como una reina, aunque esto sonara a fantasía. Él estaba dispuesto a esperar meses y meses hasta que ella se sintiera en confianza para dejarlo dar un paso más.

No importaban los colores, no importaban las luces, no importaba el dinero gastado para contar con esa intimidad. No importaban los riesgos tomados. No importaba si hacía sol o si había estrellas. No importaba si hacía frío o si hacía calor.

No importaba si había música o silencio. No importaba si al día siguiente había clases o examen o si era domingo. No importaba si había preservativo o no.

Con él todo era perfecto. Con el no hacía falta más nada. Con él no existían ni los buenos ni los malos. Con él, no importaba si había luz o no. Con él, ella tenía un boleto asegurado a la luna; un boleto que nunca nadie le había siquiera asomado antes.

Con él no existía más nadie bailando en la pista. Con él no existía religión ni credo, no existían las buenas ni las malas costumbres.

Con él, ella era inmensamente feliz.



domingo, 1 de marzo de 2020

Quiero volver al paraíso


Hace unos años tuve la maravillosa oportunidad de ir con hospedaje y pasaje de avión incluidos al archipiélago de Los Roques. Me gané el pasaje y el hospedaje por hacer un trabajo estadístico que no me correspondía, sin pedir nada a cambio ni protestar. Para mi sorpresa, me quisieron retribuir mi disposición y mi esfuerzo. Resulta que al que le hice el trabajo, conocía y tenía buenas relaciones con uno de los dueños de una de las posadas de por allá y también ofrecía los pasajes. Sólo me pusieron como restricción ir y venir días diferentes a viernes y domingo para no ocupar el puesto del avión en esos días críticos para la venta de pasajes. Por lo que me fui un jueves y me regresé un lunes con la complicidad del jefe.

Desde el comienzo del viaje me imaginé que conocería un hermoso lugar, pero nunca pensé que sería así de mágico. Disfruté como nunca, conocí en pocos días lugares maravillosos que ofrece mi país. Pero ese viaje, por ser el primero, transcurrió muy rápido y no lo disfruté como hubiera querido.

Hace ya casi un año, mi esposo me regaló por nuestro décimo aniversario de matrimonio, una nueva aventura a la maravillosa isla de Los Roques. Me entregó una tarjeta que contenía los datos del vuelo de salida y de llegada y el lugar donde nos quedaríamos, el cual incluía todas las comidas. Mi emoción fue desbordante.

Desde que salimos del aeropuerto de Maiquetía comenzó la adrenalina, pues al llegar a la aeronave que nos llevaría al archipiélago, nos daban la opción de escoger los puestos y logramos sentarnos detrás de los mismísimos pilotos. Fuimos detrás de los controles, viendo todo el proceso desde la preparación del vuelo hasta el aterrizaje. Estábamos nerviosos, pero fue alucinante tener puestos VIP en el avión. Además sentimos mucha seguridad por el manejo de los pilotos, sabían perfectamente lo que hacían y podría apostar que con los ojos cerrados podían hacer bien todo el proceso de nuevo.

Al llegar a la isla principal, el Gran Roque, ya nos comenzamos a deleitar con los hermosos colores que ofrece la isla. Cuando comienzas a ver esos colores desde la ventanilla del avión, se te eriza la piel y sientes la magia del lugar.

Debo decir que la posada nos trató de maravilla, pues nos buscó en la pista de aterrizaje y nos recibió desde la mañana en sus instalaciones y nos ofreció todas las comidas, aun cuando el check in normalmente es a las 2 pm. La atención del personal de la posada fue de lujo, muy amables desde que llegamos hasta que nos fuimos, incluso el día de salida también nos dieron desayuno y almuerzo con snacks y bebidas incluidas. Se esmeraban para que volvieras a contactarlos en un próximo viaje y los recomendaras, por eso no les importaba ofrecer sus servicios de la mejor manera posible. La posada se llama Natura Viva, una belleza de lugar.

Los lancheros también fueron muy cordiales y simpáticos, nos entendían perfectamente lo que queríamos. Les pedimos que en ese viaje queríamos privacidad, paz, relajación, y nos llevaron a los cayos perfectos para lograr eso, en uno de los cayos estuvimos completamente solos, en el resto de los cayos habían 3 o 4 parejas, igual se respiraba mucha paz y serenidad. Nadie estaba pendiente de lo que hacías o dejabas de hacer, nadie te veía, cada quien en lo suyo, en su mundo, en su paraíso.

El día que estuvimos solos en uno de los cayos me sentí totalmente libre, libre de responsabilidades, libre de problemas, libre de deudas, libre de trabajo, no tenía que preocuparme por hacer la comida, no habían preocupaciones por mostrar esos kilos de más, no tenía que cuidar a los niños, no tenía que cumplir un horario de trabajo, no tenía que justificar lo que estaba haciendo ni dar explicaciones, simplemente hacía lo que quería, me bañaba en esa hermosísima claridad de agua, me acostaba en la suave y fría arena, paseaba por la orilla, incluso pude bañarme sin la parte de arriba del traje de baño, feliz, libre, llena de paz. Nunca olvidaré ese día.

En uno de los cayos, la arena era fría, de corales partidos, blanquita con tonos rosados, era hermosa, era muy relajante caminar por la orilla. En otro de los cayos podías hacer snorkel y ver diversidad de peces, incluso los sentías y veías alrededor de tus pies. En otro de los cayos daban cursos de Kitesurf, ese día habían unos españoles “flipando” por lo que estaban viviendo.

Todas las noches volvía a la posada feliz y recargada. Y de paso, luego de un hermoso día, nos recibían con una merienda especial: empanaditas, tequeños, cremitas de untar.

Si los extranjeros supieran lo mágico del lugar, si supieran lo que se siente estar en ese maravilloso paraíso, no les importaría repetir su destino de vacaciones, irían cada vez que pueden. No he visitado un lugar donde haya sentido lo mismo que allá en Los Roques. La vida me ha dado la gran oportunidad de ir a varios lugares, visité la Torre Eiffel, el puerto viejo de Montreal, Venecia, La Gran Vía de Madrid y ninguno de esos momentos se compara a lo que llegué a sentir en ese mágico viaje (aunque muy corto para mi gusto).

Ese viaje fue costoso, pero hay opciones más económicas y el dinero viene y se va, pero esos hermosos recuerdos quedan para siempre en tu mente y en tu corazón. Disfruten de los maravillosos destinos que tenemos en nuestro país, son invaluables, somos muy afortunados de tenerlos tan cerca.

Ya quiero volver a ese hermoso paraíso.


miércoles, 18 de diciembre de 2019

Ojalá no existieran...


A la gente le encanta aparentar ser feliz, aun cuando atraviesa por un gran problema económico o sentimental.

Hay quienes con su gran cara de tabla, son capaces de saludar de manera cordial y entusiasta, a quien apenas al voltear le mete la estocada para hundirlo, porque sencillamente no soporta sus victorias o las quiere para él o ella.

También hay esos que saben de un gran engaño o daño que otra persona te está haciendo o te hizo, y en lugar de sentarse contigo para informarte, apoyarte y darte su recomendación, prefiere ocultarlo, ser cómplice y que a la larga el dolor para ti sea mayor.

Hay quienes no soportan tu personalidad y aun así te tratan como su mejor amiga, pero se la pasan hablando mal de ti hasta con el panadero.

En mi opinión, todos estos puntos no hacen demasiado daño si son casos extraordinarios; pero se hacen muy nocivos cuando se vuelven rutinarios y es el común de las personas.

A mí me cuesta hacer el papel de hipócrita. Si la personalidad de alguien no me termina de convencer (porque no todos nos tenemos que agradar), simplemente saludo por cordialidad y ya; no ando por ahí hablando mal de esa persona ni mucho menos intimando con ella aparentando algo que no es.

Si considero a alguien amiga o amigo, soy capaz de decirle la peor de las noticias, con tal de no ser parte luego de una trama o ser cómplice de algo sin yo quererlo.

Soy de las que prefiere alejarse de una persona cuando ésta comienza a cambiar su actitud y se vuelve tóxica.

Ojalá en el mundo no existiera tanta gente falsa e hipócrita. Ojalá se extinguieran los que no pierden tiempo para engañarte así sea vendiéndote productos con precios exageradamente elevados, o esos que te cobran comisiones que no deben existir.

Ojalá no existieran esos que te engañan con sentimientos falsos, con tal de tenerte al lado para tener prestigio o para obtener tu riqueza o tus ideas.

Ojalá la gente fuera más sincera y te dijera a la cara tus errores pero acompañados de soluciones y recomendaciones que no cambiaran tu personalidad.

Ojalá los humanos fueran más humanos y menos destructores de su propia raza. Todo es un círculo vicioso, esos que destruyen no se dan cuenta que hoy son los que engañan, pero mañana o en tan solo unos minutos, pueden ser ellos los engañados y esto puede costarles la vida.

miércoles, 16 de octubre de 2019

En una asesoría de Lactancia Materna…


Debido a mi experiencia en lactancia materna con mis dos bebés, varias mamis me han pedido asesoría en el tema. Es muy gratificante cuando me dicen que no amamantaban a sus bebés y que gracias a mis consejos y las técnicas que les recomiendo, han logrado una lactancia materna exclusiva, sin dolores y con éxito.

Hace un año tuve una consulta de una mami que no lograba darle directo el pecho a su nenita, su papá le daba la leche a través de una jeringa. Ellos no sabían lo que pasaba a profundidad.

Cuando evalúo el entorno y el trato que había en la familia, poco a poco me doy cuenta que a mamá le daba mucha angustia y nervios cargar a su bebita, temía quebrarla o que se le cayera al piso. Ese temor se lo alimentó la abuela de la beba y la propia inseguridad de mamá no ayudaba en nada. La abuela le hacía pensar que no estaba preparada para la responsabilidad de ser mamá y que no sería capaz ni de cargar a su propia hija. Este era un problema muy difícil de afrontar y de hacer ver a la mamá de la bebé. ¿Cómo le dices a una mamá con su primer bebé recién nacido, que su propia madre no confía en nada de lo que hace ella y que es la principal causante de sus dolores de cabeza?

Además de esto, la mamá se angustiaba mucho cuando la beba intentaba succionar la leche y sentía que no le salía lo suficiente, cosa incoherente y que ella no veía, pues ella misma se sacaba la leche y era lo que le daba a la bebé para alimentarla (seguro se sacaba menos de lo que la bebé misma pudiera succionar).

Por otra parte, la abuela de la bebé presionaba mucho a la mamá, en su opinión todo lo que ella hacía estaba mal, le criticaba muchas cosas y no confiaba en el propio instinto de madre que ahora tenía.

Me tocó encerrarme con la mamá y su bebé en su cuarto y explicarle lo importante que es ese contacto físico con la niña. Que a pesar de que ella le estaba dando lactancia materna a su bebé a través de una jeringa, se estaba perdiendo de ese hermoso tesoro que tenemos las madres de poder conectarnos con nuestros bebés a través de nuestros pechos, la lactancia materna y la oxitocina.

Le expliqué que solo necesitaba actuar desde el amor para poder atreverse a sostener a su bebé y cancelar esos malos pensamientos que estaba teniendo en ese momento. Se dio cuenta que ella misma rechazaba a su bebé por las presiones que estaba teniendo y quizás por algunos malos recuerdos de la infancia.

Le hice seguimiento y poco a poco fue tomando a su bebé y conectándose como naturalmente correspondía. Comenzó a darle lactancia materna directo de su pecho y la bebé comenzó a estar más tranquila. Comenzó a tener más confianza en sus instintos y en sus decisiones.

Meses después, me dijo que desde ese día en que fui a su casa a ayudarla, su vida cambió y comenzó a tener una profunda conexión con su bebé.

Ahora son una hermosa pareja mamá-hija y siguen con la lactancia materna activa, ya tienen más de un año en este hermoso camino. Hoy le doy gracias a las dos por hacerme parte de esta historia y por depositar en mí su confianza y permitirme ayudarles.

Esto que siento cada vez que una mamá me agradece desde lo profundo de su alma, no saben lo enriquecedor que es; mucho más de lo que cualquier cheque pueda pagar.

Seguiremos con la magia de la Lactancia Materna.




miércoles, 9 de octubre de 2019

Importancia de la Lactancia Materna

Actualmente hay pocas madres que dedican su tiempo para amamantar a su bebé recién salido de su vientre. Y es que desde los centros de atención, no se le otorga la suficiente importancia a este acto de amor que debe ser entregado a los bebés para tener un mejor crecimiento y adaptación a este mundo exterior.

En los centros hospitalarios y centros de asistencia en general, luego de una cesárea o parto, las enfermeras no suelen ayudar demasiado a las madres primerizas; muchas prefieren encargarse de ponerla más nerviosa, diciéndole que su bebé debe comer porque tiene demasiada hambre (a pocos minutos de salir del vientre), o que la leche que le sale no lo llena, o incluso que no tiene nada de leche. Que es mejor darle fórmula al bebé.

En lugar de esto, deberían decirle a esa madre primeriza, cómo debe colocar a su bebé para darle pecho, o pedir a todos a salir de la habitación para que mamá tenga esa relajación que necesita para cumplir con éxito ese primer acto de amamantar, o incluso dar a esa mamá un pequeño masaje en sus pechos para prepararlos para ese primer momento con bebé. Pero no, ya suelen estar mal acostumbradas a incrementar los nervios e incomodar a la mamá.

Momentos difíciles


Han sido meses muy difíciles para mí, sin duda atravieso el momento más complicado de mi vida hasta ahora. 

Al comienzo de este camino que me tocó, pensé que me desvanecía, ya nada en mi vida tenía sentido, aún tenía mucha gente que me amaba y me apoyaba, pero el principal motor que me inspiraba me abandonó y dejó de darle fuerza a mis pasos.

Veía a mis hijos y mi hogar y me preguntaba qué hacía en ese momento y en ese lugar. Me cuestionaba qué debía aprender de todo este mal rato que me tocó vivir. No encontraba la respuesta.

Fue como un torbellino de situaciones, una peor que la otra, que intentó derrumbarme. Y yo en ciertos momentos en lugar de buscar un refugio y respirar, me iba a lo más profundo del mar mientras caía una gran tormenta.

No es fácil, nada fácil pensar que todo es de una manera y estar segura de eso y que de pronto, te bajen de esa nube y te digan que durante mucho tiempo todo eso fue un montaje. Que te digan que realmente estás sola y que perdiste varios años de tu vida que creíste que fueron lo mejor.

En muy poco tiempo me tocó sentir con mi propia piel, cosas que nunca imaginé que me tocarían. Sabía que he hecho algunas cosas que no debía hacer, o que he dejado de hacer algunas otras cuando realmente no he debido descuidarlas. Pero me preguntaba: ¿tan mal lo hice como para que me paguen así?

Es desesperante no entender nada y sentir que has perdido tu tiempo, que tu dedicación ha sido en vano, que tu amor lo has derrochado, es decepcionante y deprimente perder todas las ilusiones, o que venga alguien y te las robe.

Hay que estar muy pero muy desorientado como para entregar 16 años de esfuerzos y construcción permanente de una vida en familia, al primero que se te cruza en el camino.

He sentido, sin exagerar, que la muerte me ha tocado la puerta, no sabía si era yo quien estaba muriendo, si era mi esposo, si era mi vida, si era mi amor, pero sentí que me tocó la puerta y la vi de lejitos pero con muchas ganas de correr hacia mí, sólo estaba esperando mi señal.

En algunas ocasiones sentí que agonizaba, como si tuviera una grandísima herida en el pecho que no me dejaba comer ni respirar, lo perdía todo.

Por ahora sigo sin entender muchas cosas, sigo sin comprender por qué tenía que suceder esto. Sólo sé que de todo se aprende, incluso de la muerte de un ser a quien tanto amas.

De esto he aprendido mucho, luego de varios meses de trayecto por este túnel interminable, sigo sin saber qué hice o dejé de hacer para merecer todo esto; pero al menos ya estoy clara de algunas cosas que he aprendido hasta ahora y eso lo comparto con ustedes aunque muy probablemente ya lo han leído en otras publicaciones:
  1. Lo que más claro me queda hasta ahora es que el momento es ya y no mañana ni la semana que viene. Sí, es bueno planificar las cosas y soñar con lo que quieres en el futuro, pero eso no puede ser la constante; a lo que le debes dar más fuerza es a vivir el momento, pues me queda clarísimo que de la noche a la mañana todo puede acabar. 
  2. No importa para qué estés guardando tus ahorros, de un día a otro puedes tener una situación en la que tengas que gastarlo todo para poder seguir y no morir.
  3. La nobleza es bonita y puede enamorar, pero ten cuidado a quién se la entregas demasiado, pues así como puede enamorar, también puede ser tu mayor enemigo.
  4. No pienses demasiado las cosas, esto puede impedir tu propio crecimiento o florecimiento.
  5. No te confíes demasiado de nadie, pues cualquiera puede traicionarte en el momento menos esperado por estar bajo presión o necesidad.
  6. Cuando creas que estás en muy mal momento y que todo acabó, sólo pregúntale a tres vecinos cómo les va en su vida personal y laboral, y verás que hay mucha gente que se encuentra en una situación peor que la tuya.
  7. En el trabajo, haz las cosas con empeño, pues puedes obtener frutos de esto; pero toma también un tiempo para tu vida personal y familiar, pues si pierdes el trabajo, conseguirás otro, pero no será tan fácil con la Familia, si la pierdes puede ser el peor error de tu vida.
  8. No descuides demasiado a tus padres, hermanos o tíos, dedica unas horas a la semana para ellos, pues es muy difícil renunciar a tu sangre y a la hora de la chiquita serán tu apoyo para seguir.
  9. Hay quienes tienen más dinero que tú o aparentan estar más felices, pero están completamente vacíos y tristes por dentro. No te dejes engañar, el dinero no lo es todo y las apariencias son atrevidas.
  10. Sea el momento que sea, tus hijos son tu luz, míralos y llénate de vida con ellos.
Sólo me queda decir: vendrán momentos mejores. A tomar fuerzas para continuar…

jueves, 26 de septiembre de 2019

Inicio de actividades escolares


Comienzan las actividades escolares y con ellas también las carreras, los gastos en uniforme, la paridera para cubrir la interminable lista de los útiles escolares, la desconfianza de dejarle tu hijo a una maestra que no conoces, las lágrimas de los más chiquitos por separarse de mamá o de abuela para estar con otros niños que lloran y también están en crisis por la separación, las lágrimas y angustia de mamá por dejar a su bebé tan chiquito en un lugar distinto a sus brazos.


Para muchos será una tontería o incluso pensarán que exagero, pero no, la verdad es que es muy difícil el comienzo de clases para una mamá y más aún si se trata de un bebé de 2 años o menos. No pueden olvidar que ese bebé estuvo 9 meses en el vientre de esa mamá, que no conocía otra cosa que los latidos y la voz de mamá. Que la única que realmente podía sentir a ese bebé a plenitud era la mamá. Que una vez que nace, quien suele atenderlo y entenderlo es mamá. Que mamá viene de dedicarse a ese bebé 24 horas al día, 7 días a la semana.

Y que aunque la vida suele irte preparando poco a poco para los cambios, aún, luego de estar ese bebé por más de un año con su abuela o alguien de confianza por unas horas, esa separación es muy difícil de llevar. Peor es cuando esa escuela no fomenta el período de adaptación para ese niño tan pequeño y tiene el horario como el resto de los niños de la escuela; no permite el acceso de la madre hasta el salón donde estará el bebé para que se vaya adaptando poco a poco, día a día; arrastra al niño aun llorando por la separación y lo lleva a la fuerza al salón; no permite el acceso al parque a esos niños, para que se distraigan mientras mamá se va distanciando del lugar poco a poco.

Es un proceso en el que deben participar todos, en el que deben ceder todos. Mamá debe comenzar a sentir confianza y transmitírsela a su hijo, el niño (o la niña) debe poco a poco ir entendiendo que ese será un lugar bonito donde aprenderá muchas cosas nuevas y compartirá y jugará con otros de su edad, pero también, la maestra y la escuela debe ceder cuotas de control y permitir a ambos a ir adaptándose a esos nuevos cambios radicales que se presentan en sus vidas.

Que distinto fuera si las maestras, en lugar de recibir a los niños con jalones, fuerza y mal humor, los recibiera cantando canciones lindas en el salón, o los recibiera en el parque que tanto les gusta a los más chiquitos sólo por 15 minutos mientras se les olvida que mamá ya no estará presente por unas horas, o los recibiera con juegos dinámicos de correr o esconderse, o los recibiera con un jugo o caramelo en esos primeros días tan difíciles. O que le entregue al llegar su juguete favorito.

Estas cosas me hacen pensar en una idea loca, muy loca, en las ganas de querer montar un maternal y preescolar donde ningún niño o niña llore al llegar y que al contrario deseen asistir. En crear un lugar en el que los niños más pequeños jueguen y se diviertan y se encuentren muy felices a la hora de llegar mamá a buscarlo. En crear un lugar donde todos los niños coman sabroso y con muchas ganas porque la comida tiene dibujitos o colores llamativos para ellos. En un lugar donde los papás deseen quedarse, pero no para ver a su niño llorando sino para verlo feliz, muy feliz y se vayan con el corazón alegre e inspirado. 

Un espacio de cuidados y aprendizaje en el que las listas de útiles contengan juguetes, globos, cuentos, colores, dulces y calcomanías de caritas felices en lugar de una resma de papel. Un lugar en el que las canciones les enseñen y sustituyan lo que contiene un libro aburrido para ellos. Un lugar en el que no se envíe nunca una tarea para la casa, pues en la casa debe dedicarse a compartir y jugar con sus padres. 

Un lugar como este, no hará más que sembrar en esos niños la felicidad y la fuerza que va a necesitar cuando sea mayor y tenga que asumir responsabilidades. Ese lugar fomentará los valores que esos niños necesitan para tener un mundo mejor. De ese lugar, no saldrán niños egoístas o agresivos, pues eso irá en contra de todo lo que practicarán allí. 

Sé que esto no sería nada fácil de crearlo y no es mi carrera, pero me lo voy a pensar en serio. 

¿Ustedes inscribirían a su niñ@ allí?




lunes, 23 de septiembre de 2019

Perder las esperanzas

En los últimos meses he tenido que respirar mucho para no hundirme o rendirme. En algunas ocasiones he sentido ganas de dejarlo todo, de abandonar el camino y tan solo recostarme en la arena en el medio de la orilla de alguna playa. Desconectarme de todos los problemas y responsabilidades, de todo lo que me ha pasado y de lo que está por pasar. 

A veces siento que nada vale la pena, que los esfuerzos que hago no son vistos por nadie, que no son ni serán recompensados nunca por la vida misma. A veces siento que pierdo mi tiempo haciendo algunas cosas para los demás o dedicándoles demasiado mi tiempo a otros que no reservan ni diez minutos para escucharme. A veces siento que las horas extras que trabajo y que no son remuneradas, son sólo desgaste adicional que no es valorado.

Veo la comodidad en la que viven algunos, los gustos que pueden darse y que a mí me cuesta meses de ahorro, las propiedades que tienen y en muchos casos sin trabajar para eso y entonces me pregunto: por qué el mundo tiene que ser tan injusto y por qué tiene que existir tanta desigualdad entre unos seres que nacen, respiran, digieren, caminan, orinan y mueren igual.

Ver la injusticia que algunos tenemos que vivir en ciertos aspectos mientras que otros ni se acercan a algo similar, ver todo lo que me cuesta a veces poder comprarme un helado un viernes por la tarde para endulzarme y liberarme un poco del cansancio que trajo una semana de trabajo fuerte. Ver lo que me cuesta comprar los útiles escolares de las largas listas de las escuelas de mis niños; ver lo difícil que es para mí, sacar de mi sueldo para comer en familia pizza o hamburguesa un sábado en la calle.

Ver todo esto, me hace caer en un foso del que es difícil salir, me hace a veces perder las esperanzas de que todo puede cambiar y que ya vendrán cosas mejores.

Pero entonces recapacito y comienzo a pensar que si no se tienen esperanzas, ya no existe razón para vivir. La esperanza es lo que mueve a la gente, es lo que mueve al mundo.

Así que entonces comienzo a pensar en todos aquellos que están mucho peor que yo, en esos que no pueden comprar no sólo un helado, sino que no pueden comprar la harina de maíz para hacer las arepas, pienso en que el instituto en el que trabajo me da tres pollos mensuales, pero que hay quienes comen un pollo cada dos meses porque el sueldo no les alcanza para más.

Pienso también en los que no pueden trabajar porque sufrieron alguna discapacidad que les restringe ganar algo de dinero para sustentar su hogar. Pienso entonces que al menos logré conseguir un cupo en escuelas públicas para cada uno de mis niños y que aunque la lista de útiles es larga, no me piden cancelar una mensualidad que el año pasado me tenía arruinada.

Y si sigo pensando, los casos son muchos.

Entonces sigo, sin perder la esperanza que mueve las ganas de seguir intentando un futuro mejor y de seguir haciendo las cosas bien aunque no te recompensen como quisieras.

A seguir luchando por conseguir mejores condiciones de vida; que la ACTITUD lo es TODO.