miércoles, 6 de abril de 2016

A la Revolución Bolivariana y a mis jefes:



Caracas, 06 de abril de 2016

Agradezco inmensamente que hayan reconocido mis derechos como madre de un bebé amamantado (los cuales lamentablemente cada vez son menos). Con ese permiso de lactancia podía llegar más temprano a casa a alimentar a mi bebé, a cuidarlo y criarlo.

En nuestro país, además de contar con la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT); tenemos también la LEY DE PROMOCION, PROTECCIÓN Y APOYO A LA LACTANCIA MATERNA publicada en gaceta hace ya 8 años (2007). A pesar de existir estas leyes que nos amparan a las madres que amamantamos, muchos patronos hacen caso omiso a ellas y violan los derechos que hemos adquirido en esta revolución amorosa, que pone en primer plano los derechos de los niños de nuestra patria.

Es por ello que agradezco su buena disposición a respetarnos a mi bebé y a mi persona esos derechos; comprendiendo que una madre que trabaja feliz y tranquila, en consecuencia rendirá más y hará las cosas con amor en retribución a las facilidades concedidas.

En este tiempo de permiso por lactancia no he dejado de trabajar, al contrario, me he sentido más comprometida con las labores por hacer debido a los beneficios que me estaban siendo otorgados. En ocasiones, trabajaba desde la casa para cumplir a tiempo con las responsabilidades asignadas. Con esto quiero decir que hay casos en los que un permiso trae como consecuencia mejores resultados laborales, todo depende de la moral de quien lo toma.

Mi bebé cumplió los dos añitos de vida el pasado lunes cuatro de abril, por esto ya me encuentro cumpliendo mi jornada laboral completa; aun así, me esforzaré por seguir alimentando a mi bebé con leche materna adicional a la alimentación complementaria, pues estoy segura que de esta manera seguiré dándole los nutrientes que tanto necesita, además que así ambos podemos seguir teniendo esta conexión mágica que brinda el amamantar.

Si en el mundo, más cantidad de madres amamantaran a sus hijos a libre demanda, seríamos una sociedad distinta y repartiríamos más amor a nuestros vecinos, familiares y conciudadanos. Existiría más amor y menos violencia en las calles.

Mi bebé y yo estaremos siempre agradecidos con la Revolución Bolivariana y con ustedes.

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