Debido a mi experiencia en lactancia materna con mis dos bebés, varias mamis me han pedido asesoría en el tema. Es muy gratificante cuando me dicen que no amamantaban a sus bebés y que gracias a mis consejos y las técnicas que les recomiendo, han logrado una lactancia materna exclusiva, sin dolores y con éxito.
Hace un año tuve una
consulta de una mami que no lograba darle directo el pecho a su nenita, su papá
le daba la leche a través de una jeringa. Ellos no sabían lo que pasaba a
profundidad.
Cuando evalúo el
entorno y el trato que había en la familia, poco a poco me doy cuenta que a
mamá le daba mucha angustia y nervios cargar a su bebita, temía quebrarla o que
se le cayera al piso. Ese temor se lo alimentó la abuela de la beba y la propia
inseguridad de mamá no ayudaba en nada. La abuela le hacía pensar que no estaba
preparada para la responsabilidad de ser mamá y que no sería capaz ni de cargar
a su propia hija. Este era un problema muy difícil de afrontar y de hacer ver a
la mamá de la bebé. ¿Cómo le dices a una mamá con su primer bebé recién nacido,
que su propia madre no confía en nada de lo que hace ella y que es la principal
causante de sus dolores de cabeza?
Además de esto, la mamá
se angustiaba mucho cuando la beba intentaba succionar la leche y sentía que no
le salía lo suficiente, cosa incoherente y que ella no veía, pues ella misma se
sacaba la leche y era lo que le daba a la bebé para alimentarla (seguro se
sacaba menos de lo que la bebé misma pudiera succionar).
Por otra parte, la abuela de la bebé presionaba mucho a la mamá, en su opinión todo lo que ella hacía estaba mal, le criticaba muchas cosas y no confiaba en el propio instinto de madre que ahora tenía.
Me tocó encerrarme con la mamá y su bebé en su cuarto y explicarle lo importante que es ese contacto físico con la niña. Que a pesar de que ella le estaba dando lactancia materna a su bebé a través de una jeringa, se estaba perdiendo de ese hermoso tesoro que tenemos las madres de poder conectarnos con nuestros bebés a través de nuestros pechos, la lactancia materna y la oxitocina.
Le expliqué que solo necesitaba actuar desde el amor para poder atreverse a sostener a su bebé y cancelar esos malos pensamientos que estaba teniendo en ese momento. Se dio cuenta que ella misma rechazaba a su bebé por las presiones que estaba teniendo y quizás por algunos malos recuerdos de la infancia.
Le hice seguimiento y poco a poco fue tomando a su bebé y conectándose como naturalmente correspondía. Comenzó a darle lactancia materna directo de su pecho y la bebé comenzó a estar más tranquila. Comenzó a tener más confianza en sus instintos y en sus decisiones.
Meses después, me dijo que desde ese día en que fui a su casa a ayudarla, su vida cambió y comenzó a tener una profunda conexión con su bebé.
Ahora son una hermosa pareja mamá-hija y siguen con la lactancia materna activa, ya tienen más de un año en este hermoso camino. Hoy le doy gracias a las dos por hacerme parte de esta historia y por depositar en mí su confianza y permitirme ayudarles.
Esto que siento cada vez que una mamá me agradece desde lo profundo de su alma, no saben lo enriquecedor que es; mucho más de lo que cualquier cheque pueda pagar.


