Siento que apenas fue hace un par de semanas que comencé a tener unas "puntaditas" extrañas más abajo de la barriga, pensé que no era nada, pero cuando me percaté que tenían un ritmo musical entonces me dí cuenta que era que ya habías decidido salir a conocernos; y entonces me emocioné mucho. Nos avisaste con tiempo, esas primeras contracciones fueron falsa alarma, pero sirvieron para alertarnos y mantener atento al doctor que nos ayudaría con todo lo que no supiéramos. Al día siguiente sentí de nuevo algunas "puntadas" dispersas, y en la tarde ya tenían de nuevo el mejor ritmo de una canción que comenzó a sonar. Comenzamos a bailar, tu nos decías perfectamente la coreografía. Lo disfrutamos juntos tu, tu papi y yo.
Me da risa (y nunca lo olvidaré) que en plenas contracciones nos pusimos a recoger el cuarto y las cosas para ir a la clínica, y me dió por barrer y limpiar el cuarto para que al llegar contigo estuviera lindo para ti. Tu papá me quitaba la escoba, pero yo me sentía muy cómoda barriendo y bailando, supongo que me alegraba saber que era para tí.
Y de pronto todo pasó muy rápido, fueron más de 12 horas de contracciones regulares y contínuas, pero todo se nos pasó rápido. No sabía muy bien cómo era eso de pujar, creí que esa parte sería mucho más fácil. Ojalá fuera tan fácil como sale en las películas. El dolor o la incomodidad no me preocupaban, pero sí tu bienestar. Hasta que casi de un solo sopetón, cuando comenzaba a rendirne, comenzaste a salir.
Y sentí perfectamente todo tu cuerpo saliendo, tu cabecita, tus hombros, tus bracitos; te giraste en esa danza que aún continuaba, y saliste completico; yo de cuclillas en la cama de la habitación, completamente desnuda y felizmente cómoda, con papi dándome todas las fuerzas que podrías imaginar. Y lloramos de la felicidad de al fin verte, luego de tanta espera, no recuerdo que lloraras, creo que mi mente borró ese recuerdo.
Y sentí perfectamente todo tu cuerpo saliendo, tu cabecita, tus hombros, tus bracitos; te giraste en esa danza que aún continuaba, y saliste completico; yo de cuclillas en la cama de la habitación, completamente desnuda y felizmente cómoda, con papi dándome todas las fuerzas que podrías imaginar. Y lloramos de la felicidad de al fin verte, luego de tanta espera, no recuerdo que lloraras, creo que mi mente borró ese recuerdo.
Apenas saliste, el doctor te agarró y te colocó sobre mi vientre para que nivelaras tu temperatura con la mía y siguirieras sintiéndome junto a ti y a los pocos segundos me dijo: tómalo y ponlo en tu pecho. Fué alucinante, tu tan chiquitico allí, pero tan fuerte. Y te sentí feliz de conocernos. Tu papi te cortó el cordón luego de un rato y te apreciamos en silencio, un silencio perfecto, inmensamente felices los tres.
Lo único que verdaderamente lamento de esos momentos, es no haber tomado fotos ni videos, pero eso implicaba no tener esa intimidad tan preciada y necesaria que tuvimos, en esa, nuestra primera experiencia. Pero mis recuerdos nunca se borrarán, nunca se borrará el recuerdo de tu tranquilidad al estar en mi pecho recibiendo mi calor y mis latidos. Y nunca se borrará el recuerdo de haber sentido esa felicidad tan grande de haberte parido.
Lo único que verdaderamente lamento de esos momentos, es no haber tomado fotos ni videos, pero eso implicaba no tener esa intimidad tan preciada y necesaria que tuvimos, en esa, nuestra primera experiencia. Pero mis recuerdos nunca se borrarán, nunca se borrará el recuerdo de tu tranquilidad al estar en mi pecho recibiendo mi calor y mis latidos. Y nunca se borrará el recuerdo de haber sentido esa felicidad tan grande de haberte parido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario