miércoles, 18 de diciembre de 2019

Ojalá no existieran...


A la gente le encanta aparentar ser feliz, aun cuando atraviesa por un gran problema económico o sentimental.

Hay quienes con su gran cara de tabla, son capaces de saludar de manera cordial y entusiasta, a quien apenas al voltear le mete la estocada para hundirlo, porque sencillamente no soporta sus victorias o las quiere para él o ella.

También hay esos que saben de un gran engaño o daño que otra persona te está haciendo o te hizo, y en lugar de sentarse contigo para informarte, apoyarte y darte su recomendación, prefiere ocultarlo, ser cómplice y que a la larga el dolor para ti sea mayor.

Hay quienes no soportan tu personalidad y aun así te tratan como su mejor amiga, pero se la pasan hablando mal de ti hasta con el panadero.

En mi opinión, todos estos puntos no hacen demasiado daño si son casos extraordinarios; pero se hacen muy nocivos cuando se vuelven rutinarios y es el común de las personas.

A mí me cuesta hacer el papel de hipócrita. Si la personalidad de alguien no me termina de convencer (porque no todos nos tenemos que agradar), simplemente saludo por cordialidad y ya; no ando por ahí hablando mal de esa persona ni mucho menos intimando con ella aparentando algo que no es.

Si considero a alguien amiga o amigo, soy capaz de decirle la peor de las noticias, con tal de no ser parte luego de una trama o ser cómplice de algo sin yo quererlo.

Soy de las que prefiere alejarse de una persona cuando ésta comienza a cambiar su actitud y se vuelve tóxica.

Ojalá en el mundo no existiera tanta gente falsa e hipócrita. Ojalá se extinguieran los que no pierden tiempo para engañarte así sea vendiéndote productos con precios exageradamente elevados, o esos que te cobran comisiones que no deben existir.

Ojalá no existieran esos que te engañan con sentimientos falsos, con tal de tenerte al lado para tener prestigio o para obtener tu riqueza o tus ideas.

Ojalá la gente fuera más sincera y te dijera a la cara tus errores pero acompañados de soluciones y recomendaciones que no cambiaran tu personalidad.

Ojalá los humanos fueran más humanos y menos destructores de su propia raza. Todo es un círculo vicioso, esos que destruyen no se dan cuenta que hoy son los que engañan, pero mañana o en tan solo unos minutos, pueden ser ellos los engañados y esto puede costarles la vida.

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