Particularmente, nunca pensé que me tocaría tan difícil en este momento de mi vida.
La presión laboral y responsabilidad que tengo actualmente es muy fuerte, aun cuando podría decir que yo misma me la busqué, pues le demostré con hechos a mi jefe que me apasiona el trabajo que hago.
Es por esto que me asignó trabajos que otros debían hacer, me pidió mejorar las presentaciones que le entregaban sus gerentes, me pidió estadísticas que reflejaran el desempeño de mis compañeros de trabajo para él tomar decisiones importantes, me dio un cargo de confianza, me permitió asistir a varias reuniones internacionales para aprender de otros estados. Me permitió conocer de cerca el centro de la aviación mundial, la OACI en Montreal, en una época hermosa.
Me reconoció mi actitud y disposición a sacar los trabajos adelante a como diera lugar y en muchos casos sin el apoyo de los informantes. Me ayudó regalándome lo que más puede valorar un estadístico para trabajar: una computadora, me ofreció oportunidades impensables para mi situación, me envió globos a la clínica cuando nació mi bebé.
Y para cerrar con broche de oro, me designó una gran responsabilidad, un proyecto que marcará un hito en la historia del proceso para los trámites que realizan los pilotos, tripulantes de cabina y personal aeronáutico en general, un proyecto que acabará con las pocas oportunidades que tienen algunos corruptos de emitir un documento fraudulento, un proyecto que tiene un módulo donde se desarrolla un sistema que sólo uno o dos estados de la región ha logrado consolidar.
Un proyecto preñado de esperanzas y cosas muy buenas que si logro llevar a su final feliz, figurará con mi nombre para siempre. No es poca cosa. Y para aquellos que pusieron a volar su imaginación con esto que escribí, no, no le entregué más que mi trabajo y dedicación en lo laboral, pero para él era justo lo que buscaba.
Mientras algunos no valoran el trabajo que haces y que puedes llegar a hacer, otros te dicen: “no es necesario ver tu currículum, sé que eres una muy buena profesional”.
Siempre he sido de las lanzadas que deciden preguntarle a su jefe si puede darle un par de días para tomar un descanso necesario para ir a la playa luego de un intenso trabajo. Soy de las que le pregunta a su jefe, con pocas semanas de conocerlo, si puede darle la oportunidad de comprar un pernil a precio de regalo para hacer las hallacas (incluso, nunca me lo quiso cobrar). Soy de las que le habla de frente al jefe, incluso tuteándolo, mientras otros tiemblan o le dicen MI CORONEL, aun cuando ellos no sean militares.
Soy de las que le dice a su nuevo jefe que sí estoy dispuesta a trabajar para su gerencia y me cambiaría de área, pero no desde donde se encuentra su oficina sino desde la sede administrativa que queda más cerca de mi hogar. Soy de las que le dice a su jefe, con estadística en mano, quién trabaja mejor o peor aun cuando eso implique ganarme un enemigo. Soy de las que se ingenia y entrega cosas nuevas sin que se las pida su jefe.
El que no arriesga, no gana. Esa es mi premisa y me ha permitido conseguir muchas cosas.
El proyecto que estoy llevando es muy ambicioso e involucra la participación de muchos actores, todos jefes, incluso algunos de ellos con cargos más altos que el mío, pero por suerte he sabido llevar las cosas y he logrado ya superar más de la mitad del camino. Afortunadamente la empresa que nos está desarrollando el proyecto, es responsable y empuja a cada momento las actividades que se demoran.
Estoy segura que de esta saldré victoriosa y que seré la responsable de haber cerrado una etapa manual en la aeronáutica para abrir otra en la que la tecnología y los trámites electrónicos son el camino exitoso.
Venezuela irá a la vanguardia en el sector aeronáutico en la Región Sudamericana.
Seguimos...
La presión laboral y responsabilidad que tengo actualmente es muy fuerte, aun cuando podría decir que yo misma me la busqué, pues le demostré con hechos a mi jefe que me apasiona el trabajo que hago.
Es por esto que me asignó trabajos que otros debían hacer, me pidió mejorar las presentaciones que le entregaban sus gerentes, me pidió estadísticas que reflejaran el desempeño de mis compañeros de trabajo para él tomar decisiones importantes, me dio un cargo de confianza, me permitió asistir a varias reuniones internacionales para aprender de otros estados. Me permitió conocer de cerca el centro de la aviación mundial, la OACI en Montreal, en una época hermosa.
Me reconoció mi actitud y disposición a sacar los trabajos adelante a como diera lugar y en muchos casos sin el apoyo de los informantes. Me ayudó regalándome lo que más puede valorar un estadístico para trabajar: una computadora, me ofreció oportunidades impensables para mi situación, me envió globos a la clínica cuando nació mi bebé.
Y para cerrar con broche de oro, me designó una gran responsabilidad, un proyecto que marcará un hito en la historia del proceso para los trámites que realizan los pilotos, tripulantes de cabina y personal aeronáutico en general, un proyecto que acabará con las pocas oportunidades que tienen algunos corruptos de emitir un documento fraudulento, un proyecto que tiene un módulo donde se desarrolla un sistema que sólo uno o dos estados de la región ha logrado consolidar.
Un proyecto preñado de esperanzas y cosas muy buenas que si logro llevar a su final feliz, figurará con mi nombre para siempre. No es poca cosa. Y para aquellos que pusieron a volar su imaginación con esto que escribí, no, no le entregué más que mi trabajo y dedicación en lo laboral, pero para él era justo lo que buscaba.
Mientras algunos no valoran el trabajo que haces y que puedes llegar a hacer, otros te dicen: “no es necesario ver tu currículum, sé que eres una muy buena profesional”.
Siempre he sido de las lanzadas que deciden preguntarle a su jefe si puede darle un par de días para tomar un descanso necesario para ir a la playa luego de un intenso trabajo. Soy de las que le pregunta a su jefe, con pocas semanas de conocerlo, si puede darle la oportunidad de comprar un pernil a precio de regalo para hacer las hallacas (incluso, nunca me lo quiso cobrar). Soy de las que le habla de frente al jefe, incluso tuteándolo, mientras otros tiemblan o le dicen MI CORONEL, aun cuando ellos no sean militares.
Soy de las que le dice a su nuevo jefe que sí estoy dispuesta a trabajar para su gerencia y me cambiaría de área, pero no desde donde se encuentra su oficina sino desde la sede administrativa que queda más cerca de mi hogar. Soy de las que le dice a su jefe, con estadística en mano, quién trabaja mejor o peor aun cuando eso implique ganarme un enemigo. Soy de las que se ingenia y entrega cosas nuevas sin que se las pida su jefe.
El que no arriesga, no gana. Esa es mi premisa y me ha permitido conseguir muchas cosas.
El proyecto que estoy llevando es muy ambicioso e involucra la participación de muchos actores, todos jefes, incluso algunos de ellos con cargos más altos que el mío, pero por suerte he sabido llevar las cosas y he logrado ya superar más de la mitad del camino. Afortunadamente la empresa que nos está desarrollando el proyecto, es responsable y empuja a cada momento las actividades que se demoran.
Estoy segura que de esta saldré victoriosa y que seré la responsable de haber cerrado una etapa manual en la aeronáutica para abrir otra en la que la tecnología y los trámites electrónicos son el camino exitoso.
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